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Normas básicas de la nutrición tras un trasplante de riñón

El consumo de corticoides suele aumentar el peso del paciente y hay que evitar la obesidad.

Normas básicas de la nutrición tras un trasplante de riñón

La persona trasplantada puede comer de todo. Sin embargo, en la actualidad es conocida la relación que existe entre nutrición y salud. Este último concepto también es válido para el trasplantado renal.

Habitualmente, el paciente trasplantado suele ganar peso los primeros meses después de la intervención. Esto se da porque la toma de corticoides produce apetito y porque el bienestar físico que se va alcanzando cuando el riñón funciona correctamente puede llevar al consumo de más alimentos de los necesarios, y producir obesidad. Esta enfermedad conlleva a otros problemas de salud, como la mayor tendencia a la diabetes, la elevación de las grasas en sangre y el difícil control de la tensión arterial.

Por eso, en caso de que el paciente tenga sobrepeso, ya sea previo al trasplante o por la ganancia excesiva de los primeros meses, debería seguir un plan alimentario con menor consumo de calorías para normalizar el peso corporal. Esto se logra disminuyendo la ingesta de hidratos de carbono, es decir, harinas y azúcares.

Durante la disminución de peso se busca también mantener, y en algunos casos aumentar, la masa corporal magra (los músculos). Estos están constituidos por proteínas que ingresan a nuestro organismo cuando comemos carne de cualquier tipo, leche (y sus derivados) y huevo. Dentro del grupo de las carnes son preferibles las de menor contenido graso, como el pescado, pollo y, luego, la vacuna. Quedan descartadas las de cordero y cerdo.

La leche, como sus derivados, es recomendable que sea consumida en forma descremada. Y, con respecto al huevo, hay limitar su consumo debido al alto contenido de colesterol en la yema. Por eso se aconseja no más de tres yemas por semana.

Por su parte, la ingesta de sal dependerá de la tensión arterial de cada paciente. De todas formas, la mayoría de las personas trasplantadas deben reducir su consumo. Para lograrlo, además de no agregarle sal a las comidas, hay que evitar comer embutidos, enlatados, pan, fiambre y galletitas.

Y por último, las verduras y hortalizas deben ser consideradas como un alimento esencial, como las frutas, que por su gran aporte de vitaminas es una regla básica consumirlas.

 

Fuente: CUCAIBA.

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