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Historias de vida: hacer deporte después de un trasplante

Ariel Baragiola comenzó a jugar al tenis desde muy chico y un trasplante renal le hizo creer que nunca volvería a sostener una raqueta.

Historias de vida: hacer deporte después de un trasplante

Cuando tenía 5 años, Ariel Baragiola tomó por primera vez una raqueta de tenis en sus manos. Durante los siguientes 10, continuó jugando y soñando representar a la Argentina. Pero todos sus sueños se desmoronaron de golpe, cuando a los 15 años le diagnosticaron una afección renal. El médico le habló sobre la diálisis y, tiempo más tarde, le planteó la necesidad y urgencia de un trasplante renal.

En ese momento, sin haber llegado a las dos décadas de vida, Ariel ingresó a la lista de espera del INCUCAI para poder recibir el órgano y someterse al trasplante. Mientras estaba en la lista, única y nacional, a la espera de un donante, sus padres se hicieron los estudios de compatibilidad. Hasta que los resultados determinaron que su mamá podía ser donante.

Ariel fue trasplantado con el riñón de su mamá cuando tenía 20 años. Apenas un mes después de la intervención, para sorpresa de todos, incluso la propia, estaba de pie en una cancha de tenis, y peloteando.

Él descubrió que podía seguir jugando al tenis “a pesar” de estar trasplantado, y se aferró a su raqueta para reencontrarse con esos sueños que habían quedado pausados. Desde 1996 es miembro –y uno de los fundadores- de ADETRA, Asociación de Deportistas Trasplantados de la República Argentina. Desde abril de 2015 preside la asociación, que tiene como objetivo promover la actividad física y deportiva de personas trasplantadas para mejorar la calidad de vida. Y multiplicar el mensaje sobre la importancia de la donación de órganos.

Muchos de los miembros de ADETRA empezaron por primera vez en su vida a hacer algún tipo de actividad física después de recibir un trasplante, por recomendación médica. Entrenan en el CENARD, y mientras caminan, corren o practican algún deporte, también van conociéndose y descubriendo historias distintas y parecidas.

Ariel intenta que cada vez sean más los trasplantados que puedan encontrar en el deporte una mejora de la calidad de vida. Algunos se entusiasman tanto con la práctica deportiva que deciden dar un paso más y entrenar para participar de los juegos mundiales, que son organizados cada dos años por la World Transplant Games Federation (WTGF).

 

 

Fuente: Infobae.

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