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Cómo evitar ictus y hemorragias con tratamientos anticoagulantes

Existen dos tipos de estos fármacos que evitan la formación de trombos.

Cómo evitar ictus y hemorragias con tratamientos anticoagulantes

Las enfermedades cardiovasculares pueden tener desenlaces fatales como el infarto, pero no es la única amenaza que sufren los cardiópatas. Entre las complicaciones más peligrosas que tienen algunas patologías cardíacas se encuentra el ictus, o el accidente cerebrovascular. Lo positivo es que en muchos casos una persona puede anticiparse a esta dificultad, si sigue un tratamiento para la anticoagulación.

El objetivo del tratamiento clásico para la anticoagulación es que la sangre no se coagule y de esa forma, no se formen trombos. Pero hay distintas situaciones en que puede darse esa tendencia a la formación de coágulos. La más frecuente es la fibrilación auricular, una arritmia muy común sobre todo en personas mayores que a su vez es la principal causa del ictus.

Otros pacientes que suelen necesitar medicación anticoagulante son los enfermos con prótesis cardíacas o percutáneas. También se prescribe el tratamiento anticoagulante a quienes hayan tenido un embolismo pulmonar o un tromboembolismo venoso. En estos casos será el cuerpo humano el que deshaga los coágulos si se forman, pero los anticoagulantes ayudarán a lograrlo.

En la actualidad existen dos tipos de fármacos para la anticoagulación. Por un lado, los clásicos, también conocidos como antivitamina K, que inhiben la formación y la absorción en el intestino de esa vitamina, una de las encargadas de la coagulación. El otro son los nuevos anticoagulantes orales o de acción directa, que actúan sobre la trombina.

 

Fuente: Fundación del Corazón.

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